Por centésima vez leí Génesis 1 el otro día. Entre más leo el Génesis mi convicción acerca de la veracidad de lo escrito en la Biblia se acrecienta. Cuando estamos seguros de algo, no necesitamos convencer a nadie, pues el tratar de convencer a los demás implica que no estamos seguros del todo de nuestras convicciones. Los evolucionistas y biólogos dicen que la vida se originó en el mar, luego vinieron las aves de los cielos, luego los mamíferos y al final el hombre. Y es precisamente en el que la Biblia nos relata la creación. También sabemos que primero existieron los mares y los continentes empezaron a surgir poco a poco. Y es precisamente lo que la Biblia nos relata. Y este relato se originó ¡dos mil años antes de que las ciencias de la biología y geología existiesen!
El otro día estuve viendo un programa sobre uno de mis temas favoritos, perros. Bueno siendo la dueña de uno bien latoso, siempre es bueno interesarse por este tema. Comentaban en este programa que hasta la época victoriana en Inglaterra no existían las razas de perro como las conocemos ahora. Cuando el imperio Chino cayó, se pudieron rescatar 5 perros pekineses y un escrito en donde se especificaba cómo debía ser un perro pekinés puro. Y es que el símbolo del emperador chino era el león, pero resulta que no había leones en China. Así es que por medio de manipulación de la raza, crearon el perro pekinés “el perro león” con ciertas características muy específicas (entre ellas las piernas zambas para que el perro no pudiera correr y escapar). Sólo el emperador podía poseer uno de estos perros, so pena de muerte. El descubrimiento de este perro fue justo cuando Inglaterra estaba viviendo la Revolución Industrial, así es que la gente tenía tiempo de sobra. Y como la ociosidad es la madre de los vicios, pero también de la inventiva y de la creatividad, los ingleses se pusieron a manipular genéticamente a los caninos, resultando en las diferentes razas perrunas que vemos en la actualidad.
Pero esto no significa que los perros han dejado de ser perros. Han modificado su tamaño y tal vez ciertas de sus características (ovejeros, guardianes, etc), pero en el fondo siguen siendo perros. Su modo de socializar, comer, comunicarse y transitar en esta vida es igual que la de sus antecesores de hace 2000 años, nosotros los tratamos de educar, pero son más felices haciendo las cosas para las cuales fueron creados. ¿Se ha convertido acaso un perro en caballo?
Debo decirles que de mi perro he aprendido que a todos los seres creados por Dios les gusta ser amados, abrazados y tratados bien. También me ha hecho que me aleje de la computadora en las tardes y los fines de semana (de ahí que ya no escribo tan frecuentemente). Me está enseñando a vivir los días y no sólo a hablar de vivirlos.
El otro día estaba en una cafetería a una hora muy concurrida y veía a las personas conversar, escribir en sus computadoras, leer un libro. Y aunque mi perrito es tierno e inteligente para algunas cosas, nunca podrá hacer nada de esto. ¿No será más bien que como dice el Génesis somos creados a imagen y semejanza de Dios, hechos poco menores que los ángeles del cielo?
¿Acaso Leonardo da Vinci aventó un montón de colores en el lienzo y salió la Mona Lisa? De la misma manera pudo salir el mundo con todas sus leyes y orden, porque en el mundo hay un orden y una armonía sin iguales, y Dios es un Dios de orden.
Me gusta mucho la sinfonía Pastoral de Beethoven (ver video abajo), el artista buscó evocar el campo, el trino de las aves; sin embargo sus armonías por hermosas que sean, no se comparan con el coro de aves en las mañanas. O con el ratatán de un pájaro carpintero (por primera vez oí y vi a uno, y déjeme decirles que no se parece al Pájaro Loco).
Génesis 1
“Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno…
Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”
Libro de Hebreos capítulo 2.
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, O el hijo del hombre, para que le visites? Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos.
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