A mi me pasa como a muchas otras personas, que cuando no puedo dormir, me pongo a divagar en la cama. En ese tono, muchas veces mi mente vaga de un lado a otro, entre presente y futuro. El otro día estando en medio de una de esas divagaciones insomnes, me acorde cuando estaba en tercero o cuarto de primaria) y creo que era tercero o cuarto porque el salón de clases en el que sucedió esto era de los salones de clase de tercero o cuarto de primaria en un colegio que era de niñas exclusivamente.
Bueno, el chiste que ese día el salón de clases no estaba en su formato acostumbrado (creo que estábamos en un evento o spelling bee tal vez). Yo tendría unos diez años. A mi lado estaba una niña flaquita, flaquita, flaquita, de las que en México les llamábamos secas. Ahora las flacas están de moda, pero en ese entonces, cuando el ser rellenita era lo saludable, los niños flacos eran considerados como anémicos, escuálidos, enfermizos (ahora se sabe que es un razgo genético de lo más saludable). Yo nunca he sido flaca... en ese entonces era más bien rellena, ahora, gorda.
De repente, comencé a ver el brazo flaquísimo de mi compañera y en un impulso irracional, se me antojó su brazo y le pegué un mordisco. No me pregunten la razón de ese mordisco porque no la sé. Aseguro que nunca he mordido a nadie más en mi vida. Que no soy parte de ningún culto licantrópico o vampiresco. Obviamente ese mordizco me metió en tremendos problemas con las maestras y dirección de la escuela; después de tantos años se me ha olvidado cómo salí de ellos.
Eso me hizo recordar un día de verano (ese día estaba usando una blusa sin mangas) muchos años después cuando ya trabajaba (esto pasó hace unos diez o quince años, cuando tocar a alguien en el trabajo era un tabú) que estando en la fila de la cafetería que un compañero tuvo un impulso similar. Entre él y yo siempre hubo muchísimo respeto y creo que ni siquiera nos saludábamos de mano. Estando yo con los rellenos brazos de fuera, el me dió un pellizquito en la carne. Eso fue todo, nunca llegó a más. Se puso colorado y se disculpó, creo que no supo de donde salió ese impulso.
Lo chistoso que estos impulsos no tienen nada que ver con sexo, simplemente parecen ser parte de nuestra naturaleza primitiva.
¿De dónde salen esos impulsos extraños? Quién sabe. ¿Te ha pasado algo similar en algún momento de tu existencia?


