Recuerdo que hace muchísimos años (en los albores de la revolución sexual) Woody Allen salió con este titulito. Era una comedia bastante perversa y que aún en la actualidad toca algunos temas muy pasados de tueste.
Pero enfin... aprovecho este título para comentarles que tengo intolerancia al glúten y digo intolerancia porque no llega a alergia. (Alergia tengo a los productos lácteos, al plátano, a la espinaca, a los frijoles, a las lentejas, al aceite de girasol, al romero -y sospecho que a mayoría de las legumbres). Pero enfin... no quiero abrumarlos con todas mis cuitas y males. Lo bueno es que te acostumbras. Como decía el tío Lalo: "A lo malo te acostumbras, a lo bueno te resignas".

Un problema reciente con el glúten es que últimamente ha sido manipulado genéticamente para hacerlo más pegajoso y que de este modo el pan comercial tenga mejor consistencia. En fin todo para favorecer a las grandes empresas que hacen pan. Pero así como la harina ahora es más pegajosa al manufacturar pan (y digo manufacturar porque en muchos casos es otra línea de producción) también se pega más a nuestros intestinos y causa problemas alérgicos y hasta auto-inmunes.
En mi caso es sólo intolerancia y sinusitis. Viviendo por estos lares tan fríos, la sinusitis está a la orden del día. Para no sufrir de este mal, he tenido que restringirme del gluten. Así pues el comer pan o pastelitos se ha vuelto un lujo para mi. Como dicen los franceses "c'est la vie". O como decía el tío Lalo: "Resígnate".


